Más que una atleta o una empresaria, soy el resultado de la reinvención constante. Mi historia no comienza en un gimnasio, ni en una sala de juntas, sino en la decisión inquebrantable de no conformarme con menos de lo extraordinario.
Graduada como Contadora Pública. La disciplina de los números me enseñó estructura, análisis y precisión, pilares que fundarían mis futuros imperios.
Dejar Venezuela significó dejar la comodidad. Llegué a un nuevo país lista para trabajar, adaptándome a nuevos desafíos con una mentalidad de supervivencia que pronto se convirtió en mentalidad de crecimiento.
Descubrí el culturismo no como un hobby, sino como una vocación. Mi cuerpo se convirtió en mi lienzo y el gimnasio en mi santuario. Comencé a competir, ganando títulos y estatus élite en la NPC.
Todo tiene su momento si se organiza con precisión.
La pasión es el combustible que nunca se agota.
Hacerlo bien o no hacerlo. La mediocridad no es una opción.
Agradecer cada paso, cada desafío y cada victoria.